Gastronomía y Comida típica del pueblo Visigodo

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Gastronomía y comida típica del pueblo visigodo
Gastronomía y comida típica del pueblo visigodo

Principales técnicas para la obtención de comida del pueblo visigodo

Los romanos conocían como bárbaros, a algunos pueblos que habitaban en  la Antigua Europa.

Desde el principio de los tiempos, los emperadores acordaron con algunos pueblos, dándoles la oportunidad de  vivir dentro de los límites del imperio, todo esto a su conveniencia; ya que les servían como cuidadores.

Los romanos preferían verlos, como pueblo, que como gente vagabunda y salvaje; la mayor parte de ellos todavía se dedicaban solamente a cazar y a criar ganado.

Una de las principales tribus bárbaras que eran nombrados por los romanos, eran los visigodos, que venían  del norte y llegaron a vivir y a expandirse en toda  Hispania.

Como  cazadores y recolectores, valientes  y hombres de guerra, consideraban una  cobardía tener que  adquirir trabajando lo que se podía obtener sin problema alguno utilizando la violencia.

Acostumbrados solamente al pastoreo se les hacía poco suficiente para su manutención, lo que los obligó a  incluir la práctica de la agricultura, pero sin establecerse de modo definitivo, pues abandonan los campos buscando nuevas tierras.

Principalmente cultivaban pequeñas parcelas de avena, cereal que utilizaban tanto  las personas como el ganado.

 

Cuando  llegaron  estos pueblos a territorios del Imperio Romano, terminaron por adoptar  los nuevas costumbres culturales que la tradición romana les imponía, lo que implicó que mejoraran  sus costumbres  y la forma de cultivar y procesar lo que consumiría, ayudándoles a mejorar su dieta diaria.

Gastronomía y comida típica del pueblo visigodo
Gastronomía y comida típica del pueblo visigodo

Alimentos típicos en la comida típica del pueblo visigodo

Los alimentos que  comían en España visigótica eran iguales a los de la época romana, como por ejemplo, los cereales que eran los más utilizados en la elaboración de su comida.

 

Se cultivaban el trigo y otras variedades que eran procesados sin delicadeza, y eran utilizados para preparar papillas con la harina.

 

También se cocinaban distintos tipos de pan, duros y poco delicados, con ellos alimentaban a los siervos, su elaboración era a base  de levadura, lo que terminaba por convertirse en un pan moreno.

De igual manera, se hacían diversas labores pasteleras todas llevaban miel que era el único edulcorante conocido.

Debido a la influencia de sus actividades diarias en la caza y la ganadería, preferían consumir  carne, en todas  sus variedades; aunque la de cerdo era la que más gustaba pero también comían  oveja y reses.

Las costumbres adoptadas por los visigodos de parte de los  hispano-romanos de cultivar  legumbres fueron llevadas a su dieta  en toda su diversidad, como  también algunas frutas y verduras.

Fácilmente se podría decir que fueran ellos los que introdujeron en la esas tierras el cultivo de las legumbres como el caso de las alcachofas y las espinacas y también el lúpulo, lo que ayudó en mucho en la elaboración de la cerveza.

Fueron pioneros bajo algunas normas del cultivo del manzano, para la fabricación de sidra.

Gastronomía y comida típica del pueblo visigodo
Gastronomía y comida típica del pueblo visigodo

Gastronomía típica del pueblo hispanorromano y visigodo

Apenas no sabemos nada acerca de los guisos usados en la España anterior a la respectiva dominación de los romanos; con las legiones de Escipión, penetraron en ella los conceptos culinarios de Roma representados de modo sublime en “De re coquinaria”  y dos aportaciones materiales realmente fundamentales: el ajo y el aceite de oliva.

Sin embargo, el libro fundamental en este periodo es, como ya hemos dicho, el “Libro de Apicio”, pues igualmente se conoce de esa manera el “De re coquinaria”.

Apicio fue un excelente experto en la gastronomía que vivió en los tiempos del emperador Tiberio, y cuéntase que era un apasionado de los cangrejos y que, al comerlos, entornaba los ojos y masticaba con morosidad.

Inventó, entre otras cosas, un procedimiento para conservar las ostras (Ostrea ut dio durent), la sala cattobia apiciana (especie de galantina), la patina apiciana (especie de bollos rellenos) y las ojellas apicianas, que eran algo así como las paupiettes de cerdo.

En la España visigoda, san Fructuoso, en el capítulo V de la “Regula monachorum”, habla de carnes, pescados y verduras, pero, en realidad, lo poco que sabemos de la cocina de estos nebulosos tiempos lo debemos a lo consignado en las “Etimologías” de san Isidoro.

Como es sabido, las “Etimologías” representan el compendio del saber de todo un período, además de también el mundo cristiano que era perteneciente a la Alta Edad Media que tuvieron que vivir por un tiempo prolongado, de todas las enseñanzas que tiene este libro que fue escrito para el siglo 7.

En este mismo se habla de sobre las cosas prácticas, sobre las leyes, sobre la medicina, los ángeles, la dialéctica, los oficios eclesiásticos, la retórica, las matemáticas, entre otros temas.

San Isidoro, en el libro XX y último de las “Etimologías”, habla de la cocina y de los utensilios para cocinar, como calderos, ollas, sartenes, etcétera.

Habla también del comedor y de las alacenas, aparadores y despensas, y después examina las clases de vasos, ya sean para agua o para vino.

Examina las comidas y nos define el pan, relacionando sus clases. Viene luego la carne y el modo de guisa en sus cuatro modalidades básicas: asada, cocida, frita o en salsa. Habla también de la leche y de lo que se puede sacar de ella: requesones, quesos, etcétera.

Los romanos fueron los que aportaron los dos elementos esenciales en la cocina de España; ya que allí la cocina utiliza en gran parte de sus recetas, ajo y aceite especialmente de oliva.

En la España visigoda hay existencia de una nebulosa en cuanto a los temas de la gastronomía y poco es lo que se puede obtener de dicha época sobre otros temas en concreto.

Sólo las Etimologías de san Isidoro de Sevilla tienen para ofrecer algunas de estas referencias.

Se puede saber sobre todo lo que se veía hasta esa época pero que ofrecen ciertas dudas sobre una veracidad genérica de todos los contenidos que allí tenemos, esto porque se había escrito en un tiempo de la historia en donde había confusión con respecto a todo lo científico y lo fabuloso.