Origen de los Celtiberos

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Origen de los Celtas
Origen de los Celtas

Tribus celtiberianas en la antigua Roma

En la primera mitad del milenio, las tribus celtas de los Pirineos se mezclan con los ibéricos para formar los celtíberos, un gran grupo etnográfico en la parte norte central de la península.

En el sur, la cultura ibérica está influenciada por las civilizaciones del Mediterráneo oriental a través del comercio y las colonias establecidas primero por los fenicios, y luego por los griegos, cartagineses y romanos.

En las últimas dos décadas del siglo III a. C., Roma y Cartago libran una dura lucha por el control de las ciudades estratégicas de la península y las ricas minas de plata.

Roma finalmente se convierte en la potencia dominante, aunque se necesitan casi 200 años para pacificar a las tribus que resisten el control imperialista.

Posibles fuentes sobre su origen

Una de las mejores fuentes de información sobre los orígenes de los celtíberos, radica principalmente en sus migraciones durante su historia como civilización, influenciadas por las guerras y tratos que hacían con otros pueblos.

Esto influye de manera significativa en su cultura, aquellos que proceden de los celtíberos por lo general manifiestan a través de los ritos religiosos características propias tales como el idioma, costumbres y tradiciones, entre otras.

Ciertos historiadores buscan una justificación de los movimientos de los pueblos celtas, que, en su opinión, tenía un carácter permanente y un carácter endémico.

No obstante, un conocimiento arqueológico más profundo de la península ibérica. Seria necesario para así poder interpretar con éxito el texto clásico en relación con este proceso histórico del origen de su comunidad.

Origen de los Celtas
Origen de los Celtas

Actualmente no hay consenso sobre la interpretación de su origen.

La desaparición de la última manifestación política en la periferia tartésica implicó para las comunidades Celtiberianas una sucesión de problemas en su historia.

Una de ellas fue el abandono de los asentamientos de tipo oriental (como Cancho Roano) en los años 400 d.C.

Posteriormente surgió  según Almagro-Gorbea, que la etnia de entrada mencionada por Plinio tuvo lugar, como resultado de la penetración de elementos celtíberos y guerreros que se originaron en la Meseta, Vaccaei y Celtiberiano.

Pero Oppida a principios del siglo IV aC señala que, en el siglo II a. C., la presencia romana fomentó un aumento de la población, la presencia de una élite celtiberiana, y la aparición de nuevos focos como Nertobriga o Fornacis.

No obstante esto nunca implico un cambio sustancial y significativo en la estructura social celta o ibérica indígena.

Alonso Rodríguez (1993, 1995) subraya que la llamada Oppida que a principios del siglo IV a. C. no son tales cosas y que, dadas sus reducidas dimensiones, debe ser referido en su lugar como castra.

El declive y abandono de estos castros durante el siglo II a.C

Dio origen a la Oppida mencionada por Plinio, que, como fue el caso con Nertobriga: surgió uno nuevo como resultado de la política romana de control y concentración de las poblaciones indígenas.

Todo esto sugiere que la narrativa de Plinio se refiere a un evento posterior, que podría remontarse a mediados del siglo II aC y asociado a la conquista romana.

Esto parece ser corroborado por la evidencia numismática. La menta de Tamusia fue tradicionalmente ubicada por eruditos en el territorio celtibérico del valle medio del río Ebro, en las proximidades del Jalón Río.

Debido al carácter iconográfico de sus monedas (que coinciden con la última serie del tema de sekaiza) y la naturaleza celtibérica de su leyenda, inicialmente interpretada como Tamusia.

Sin embargo, la asociación más reciente de esta menta con el oppidum de Villas Viejas de Tamuja (Botija, Cáceres), excavadas por Hernández et al. (1989), no deja lugar de duda, dada la significativa concentración de monedas de Tamusia.

La permanencia de los topónimos, así como la recuperación de elementos tan característicos de la esfera celtíbera como el hospitium tesserae (García-Bellido 1995; Pellicer 1995; Sánchez y García 1988).

Migración de los celtíberos

También vale la pena señalar la abundancia de monedas de los Celtiberos (como Arekoratad, Titiakos, y particularmente Sekeida) en los asentamientos del mencionado territorio.

El hecho de que no sean denarios sino monedas de bronce indica que se remontan a épocas pasadas, las cuales podrían arrojar un dato significativo en su origen.

La presencia no puede estar asociada con el comercio o los pagos a los soldados romanos. El origen de estas monedas ha sido así explicado en términos de personas que llegaron de las esferas celtíberas, llevando su dinero con ellos.

Los motivos de esta migración deben buscarse en la explotación de las minas y en las instalaciones metalúrgicas. Estas transformaciones que se desarrollaron en el territorio de Extremadura, pusieron en lugar de presuntos movimientos trashumantes.

La población de estos asentamientos podría haberse originado en una Segeda arábiga (que aún no ha sido identificada) a diferencia de un Bellian Segeda: “Todas las indicaciones son que una migración de Segedan, la gente de Extremadura tuvo lugar alrededor del siglo II aC.

Origen de los Celtas
Origen de los Celtas

Guerras y sociedades Celtibéricas

Para entender la guerra en la sociedad celta de Iberia, es esencial analizar la mentalidad de este evento.

La relación entre guerra y sociedad significa que uno afecta el desarrollo del otro a medida que evolucionaban dentro del mismo sistema cultural.

La evolución de la guerra transcurre en el uso de armamento afectado, guerreros y consecuencias profundas que conllevan implicaciones socio-ideológicas las cuales pueden explicar la supervivencia de tradiciones guerreras muy arcaicas hasta una fecha tardía.

La organización social y política de los celtíberos ha sido estudiada desde J. Costa. (1893), quien basó su trabajo en informes de escritores grecorromanos que describen príncipes y jefes, Guerreros y mercenarios, senados, asambleas populares e instituciones como el hospitium y clientela, populi y federaciones, etc.

Los historiadores también mencionan el carácter bélico los celtas ibéricos, que eligieron la muerte antes que ser despojados de sus armas en una confrontación contra otra tribu.

Los celtíberos y los lusitanos lucharon como mercenarios en los ejércitos turdetanos, ibéricos, cartaginés y romano. Esto durante gran parte del siglo II aC fueron los protagonistas de continuos conflictos con Roma.

Las fuentes epigráficas documentan instituciones como los magistrados, los suprafamiliares, los gentiles, las organizaciones y pactos rituales de amistad influyentes como factores desencadenantes en la construcción de una sociedad.