Comidas típicas de los Celtiberos

0
700
Comidas típicas de los Celtas
Comidas típicas de los Celtas

Investigaciones recientes realizadas por arqueólogos de Basilea confirman que los antiguos celtiberos convivían con influencias en una gastronomía de culturas provenientes de los celtas e Ibéricos.

Principalmente de cereales como la cebada, el esmeril y el trigo. De estos se derivaban productos como el pan y postres de apariencia robusta.

La carne de res, cerdo, cordero, cabra y productos lácteos desempeñaron un papel menor en la dieta de todos, y la carne de pollo, huevos, salmón y perro fueron adiciones ocasionales.

Los investigadores examinaron los restos óseos humanos de los dos cementerios asociados y los cráneos y huesos aislados que se encuentran en el asentamiento.

Comidas típicas de los Celtas
Comidas típicas de los Celtas

Hábitos alimentarios de los colonos de la Edad de Bronce

Se reconstruyeron a partir de análisis de isótopos de carbono y nitrógeno de 90 personas, 48 ​​animales y siete muestras de granos, así como análisis zooarqueológicos y paleoetnobotánicos.

No se encontraron diferencias significativas entre las dietas de los hombres y las de las mujeres. Los niños fueron amamantados hasta la edad de dieciocho meses a cuatro años.

Los investigadores vieron evidencias deficientes de estilos de vida dietéticos restringidos a grupos particulares. Además, a diferencia de algunos hallazgos celtiberos del mismo período, no se encontró correlación entre los hábitos alimentarios y las prácticas o contextos de entierro particulares.

Se planean más estudios para investigar los mecanismos sociales detrás de las complejas costumbres de entierro en el sitio de Basilea-Gasfabrik.

Durante generaciones, la cocina celta e ibérica fue sinónimo de carne en conserva, col hervida y haggis.

Una vez que los alimentos básicos de la dieta tradicional fueron aceptados en su época, en la actualidad y al pasar del tiempo se fueron extendiendo por países tales como Irlanda, Escocia, Gales, Cornualles, Isla de Man, Gran Bretaña, Galicia, y en España principalmente.

Ahora son piezas de una fuente mucho más grande que incluye ingredientes locales, frescos y de temporada, todos usados para crear delicias culinarias tanto clásicas como contemporáneas.

Curiosamente, para muchos, el futuro del paladar celta e ibérico podría significar volver a lo básico.

Al crecer en una granja estos platos típicos se mantuvieron en una dieta similar a la de sus influencias celtas; platos sencillos y sin complicaciones, por otra parte para algunos celtibéricos la jardinería era un aspecto importante para su  sustento.

Muchos historiadores opinaban que las comunidades celtibéricas, celta e ibéricas apreciaban el hecho de comer bien y no se había reconocido hasta hace poco la influencia de su gastronomía en la actualidad.

Los celtas, quizás por necesidad, tenían menos de todo a su disposición y aprendieron a saborear la simplicidad de los alimentos por su valor intrínseco. Sus dietas se obtuvieron del mar y de la tierra, y necesitaban poca mejora.

Hoy somos más conscientes de lo que colocamos en nuestros cuerpos. A medida que nos damos cuenta del valor nutricional en diferentes alimentos, podemos aprovechar los alimentos frescos, de temporada y de origen local.

Las diferentes generaciones continúan comiendo diferentes tipos de alimentos, pero las diferencias están disminuyendo. Los celtibéricos comían productos naturales que recolectaban de sus cultivos,

Entre estos estaban las zanahorias, cebollas, cilantro, tomates y la lechuga. Recientemente, ha habido un gran resurgimiento en el consumo de avena, y ensaladas, cuando se combinan con otros ingredientes, se disfrutan en el almuerzo o la cena.

Debido al sur, los ingredientes locales son vitales para la reciente revolución alimentaria de España y otros países europeos.

Antes de principios de la década de 1990, nadie prestaba mucha atención a la cocina del país originario de España. No fue hasta que los chefs de la provincia se dieron cuenta de que tenían algunos de los mejores ingredientes en su propio patio trasero que la gente comenzó a darse cuenta.

Fueron de los primeros en promover la filosofía de “la granja a la mesa”, y la han estado defendiendo desde entonces. Al final del día, es bastante simple.

La auténtica cocina celtibérica  utiliza ingredientes naturales auténticos. Cualquier otra cosa no es la verdadera oferta de la comida tradicional. El uso de ingredientes locales también se encuentra ahora en el centro de la buena cocina en otras naciones celtas e ibéricas de la actualidad.

Comidas típicas de los Celtas
Comidas típicas de los Celtas

La creación del menú celtibérico se basa en lo que se puede obtener localmente

Entre esto se basaba su dieta en productos tales como huevos, leche, queso, avena, cereales, pan y verduras.

Además de incluir los productos cárnicos, el pollo y el pescado era esencial en su dieta cotidiana. El cerdo, era muy consumido por las familias Celtiberas.

Entre uno de sus platos típicos tenemos el cerdo a la piedra, este era un plato principalmente compartido entre las jerarquías de la cultura celtibérica. Consistía en un cerdo que se cocinaba en el caldero de piedras calientes, se agregaban una seria de salsas y condimentos que hacían de este plato agua a la boca.

Este plato se acompañaba de trozos de pan y vino recién extraído de los viñedos. Un plato hecho para personas de la alta clase.

Por otra parte los celtibéricos que eran de clases inferiores consumían pollos o gallinas, estos se preparaban con verduras típicas de la zona y se acompañaba de agua o jugo de frutas.

Muchos celtibéricos también consumían carne de perro, esta era una costumbre aceptada por la comunidad.

La carne vacuna no era muy consumida, aunque con esta se realizaban platos clásicos como la carne al caldero.

Esta consistía en colocar un gran trozo de carne relleno de verduras en un caldero en un proceso que muchos chef en la actualidad denominan ‘’sudar la carne’’. Esta expulsa el contenido del agua contenida en las verduras y permite que la carne se cocine a vapor.

Este plato era principalmente compartido de 2 a 3 días a la semana en las familias celtiberas antiguas.

Otro palto típico era consumir la carne cruda, aunque esto no lo hacían muchas familias, era un acto de valentía por parte de los hombres de la comunidad. Este les permitía realizar ascensos en sus grupos o más que todo al momento de celebrar las batallas ganadas.