Cultura de los Vascones

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Cultura de los vascones
Cultura de los vascones

La cultura vasca tradicional ha disminuido con el pronunciado desarrollo urbano e industrial de la región. Más que todo en aspecto de migraciones hacia Francia y las Américas ha reducido considerablemente la población que vive en caseríos y pueblos lejanos.

La cultura otorga una importancia primordial a las viviendas familiares en tierras vascas, que unen a las personas en una comunidad nacional putativa.

Estado de la pasividad cultural y ‘’extensión’’.

La lengua vasca (euskara en lengua vasca) ocupa un lugar central en la imaginación cultural de los vascos.

Euskal Herria en lengua vasca, etimológicamente significa “hablante vasco”, que, traducido aproximadamente al inglés, sería “el lugar donde se habla la lengua vasca”. La lengua vasca ha visto que su uso disminuye continuamente a lo largo de los siglos XIX y XX.

Solo ahora, a raíz de los movimientos separatistas y secesionistas vascos más recientes en España, el uso del vasco en la primera lengua ha visto un aumento.

No obstante en Francia, el idioma sigue enfrentando un continuo descenso en cuanto al número de hablantes.

El problema del idioma había estado en el centro de un largo movimiento, a veces violento, secesionista que continuó durante más de 30 años en España.

Aunque, en todas partes del mundo donde viven estas personas, la lengua vasca se enfrenta a la amenaza de la pasividad cultural y la extinción, ya que la asimilación de la lengua dominante viene acompañada por mayores presiones de la globalización y los medios de comunicación.

Cultura de los vascones
Cultura de los vascones

Los hijos más influyentes de las tierras Vascas.

Además de ser la cuna de grandes arquitectos y escultores, el País Vasco también ha producido reconocidos escritores en euskera y español, así como algunos pensadores prolíficos.

Pero quizás el único denominador común que se encuentra en las manifestaciones de la cultura vasca es la notable influencia de su patria en los artistas y autores por igual.

Esto se puede ver en las obras de dos de los artistas vascos más conocidos del siglo XX, Eduardo Chillida y Jorge Oteiza.

Una única escultura de cada artista se encuentra enfrente de la otra en la bahía de La Concha, en San Sebastián, como si estas obras representan el significado y el respeto de la amplia gama de valores que coexisten en la sociedad vasca.

La escultura de Oteiza, llamada Construcción vacía, fue diseñada originalmente para la Bienal de San Pablo de 1957, mientras que en el otro extremo de la Bahía, una visita al Peine de los vientos de Chillida permite contemplar y comprender una de las obras más memorables del autor.

Las dos manos de hierro que simbolizan la reunificación de Alemania que hoy preside las oficinas centrales del gobierno alemán en Berlín.

En 1990, Eduardo Chillida comenzó una fundación en Hernani, cerca de San Sebastián, para exponer su trabajo en el campo vasco.

Sus obras de expresión milenaria y renacentista.

El museo, Txillida Leku, está ubicado en 12 hectáreas de tierra arbolada. ‘Txillida Leku’ es un museo genuinamente atemporal donde los visitantes pueden contemplar en paz y tranquilidad el centenar de las obras de los artistas Vascos.

Hierro y piedra, dos elementos típicos de la vida vasca que la cultura de la región ha moldeado y reformulado como una forma de expresión.

Instrumentos que surgen de la tradición milenaria y que la cultura vasca ha fusionado con las principales corrientes creativas del mundo occidental para seguir evolucionando y creciendo.

Un buen ejemplo de este espíritu innovador es la fabulosa transformación que se realizó en el centro de Bilbao, paradigma de la ciudad industrial hace veinte años y que en 2004, ha recibido el premio al mejor proyecto de reurbanización del mundo, en la ciudad de bienal en Venecia.

La mutación de esta capital provincial comenzó en 1996 con la construcción del Museo Guggenheim, una obra impresionante construida en antiguas tierras industriales para el diseño revolucionario del arquitecto estadounidense Frank Gehry.

La apertura del Museo fue en todos los sentidos el comienzo de una nueva era: el hierro dio paso al titanio.

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Artium y la historia de la cultura Vasca

Más allá de los límites del centro medieval es Artium, el nuevo Museo Vasco de Arte Contemporáneo, que tiene su propio calendario de exposiciones temporales originales, el resultado del trabajo de investigación interna y la cooperación con otros museos de Europa que gozan de prestigio.

Esta modernidad es contrarrestada por el impresionante casco medieval de Vitoria, ahora declarado un área de la herencia monumento, situado en una colina empinada que facilitaba la defensa de la ciudad durante sus días de esplendor.

En el centro se encuentra la catedral gótica, desde donde se irradian calles longitudinales con nombres de artesanías, la gran parte Vascas y comercios unidos por cantones transversales.

La ciudad tiene una serie de otras mansiones góticas y renacentistas, como Bendaña, que ahora alberga el Museo de la Tarjeta.

Los vascones destacan en el mundo de la pantalla grande.

La literatura y el cine también se encuentran en la vanguardia artística. De Unamuno y Baroja a la actual escritores como Bernardo Atxaga y Unai Elorriaga, los premiados y los maestros del potencial expresivo y solidez del euskera como lengua culta literarias nacionales.

Los cineastas exitosos incluyen la historia de éxito de taquilla Alex de la Iglesia y la notable originalidad de Julio Medem.

Pero más allá del arte y la literatura, otras actividades culturales atraen a los visitantes del País Vasco, como el Festival de tipo internacional Cinematográfico de San Sebastián.

Música y danzas, el alma de la cultura Vasca además de los deportes.

La danza tradicional, los músicos y los poetas son una parte intrínseca de la cultura vasca, y son protagonistas en muchos festivales.

Una serie de deportes locales se derivan de actividades tradicionales como la pesca, el remo, la tala y el pastoreo.

Estas competiciones, junto con las de otros deportes como la pelota vasca, se celebran durante todo el año en las ciudades y pueblos de la comunidad Vasca.

El mundo de la moda vasca contemporánea también ha creado su propio estilo. Dos vascos, Paco Rabanne y Cristóbal Balenciaga, se convirtieron en grandes diseñadores del siglo XX por derecho propio.

La obra de Balenciaga se puede ver en el museo abierto a su memoria en su ciudad natal de Guetaria.