Sociedad otomí

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Evidentemente, la sociedad otomí no es hoy en día lo que solía ser anteriormente. Previa a la conquista la organización  social era más compleja, formando estratos sociales que convergían en un solo pueblo, subordinados casi siempre a otras etnias.

Los otomíes llegaron a ser súbditos del imperio azteca, aliados militares de los tlaxcaltecas y contribuyeron  a la construcción de varias sociedades de la antigüedad.

La organización social antes de la conquista de México:

Previa a la llegada de los españoles, había dos clases sociales:

  • Los nobles; sacerdotes, propietarios y tributarios del imperio azteca
  • Los macehuales; los campesinos y personas de baja cuna.

Las familias poseían territorios específicos o señoríos, que eran espacios extensiones de terreno en las que los habitantes reconocían al cacique como autoridad única, y le rendían tributos.

Los clanes o familias solían disputarse en pequeñas escaramuzas por el poder de estos señoríos. Esto hacía que la sociedad cambiara constantemente, ya que las familias más poderosas exigían lealtad a sus macehuales.

Sociedad otomí
Sociedad otomí
Conquista de Mexico

Estas guerras tenían como objetivos, bien librarse de los tributos o bien imponerlos, en cierta forma el sistema tenía una estructura similar al feudalismo. En el que los señores a su vez rendían culto a una autoridad mayor, en caso de los otomíes, el emperador de turno.

Los sacerdotes:

Como en toda sociedad antigua, poseían un rol central en la vida de cada pueblo. Decidían entre otras cosas, cuando era seguro sembrar y trabajar la tierra, cuando ir a la guerra y aconsejaban a los caciques en la toma de decisiones.

Sociedad otomí
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Sacerdote (Chaman)
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Eran considerados enviados de los dioses, por lo tanto la connotación divina les daba una autoridad moral y espiritual que los otomíes obedecían con mucho respeto.

Las mujeres:

Eran consideradas socialmente iguales con respecto a los hombres, eran perfectamente capaces de ir a la guerra además de elegir el esposo que ellas quisieran. Eran temidas y respetadas por sus rivales.

La organización social después de la conquista:

Después de la conquista, los otomíes se organizaron en mayordomías, en los cuales los caciques se convirtieron en meros intermediarios en el pago de los tributos al nuevo imperio español.

Los frailes franciscanos y agustinos se encargaron de cristianizar a los pueblos otomíes esparcidos en todo el territorio mexicano, desvirtuando además la autoridad de los sacerdotes otomíes, pasando dicha autoridad a los virreyes y sacerdotes católicos.

Con el tiempo, las prácticas rituales otomíes fueron desapareciendo. Las que se conservaron se mezclaron en sincretismo con las prácticas y tradiciones católicas.

En la actualidad:

El centro de la sociedad otomí es la familia, compuesta por la madre, el padre y los hijos.

Hoy en día, el hombre es el que se queda en la casa, constituyendo una estructura de herencia patrilocal, en la que los miembros masculinos del grupo heredan la casa paterna.

Como antes, las familias poseen una extensión de tierra, solo que ya no se designa como una mayordomía.

La tierra que posee cada familia es utilizada para la actividad económica, la agricultura y la cría de ganado para luego ser comerciado o consumido.

Los otomíes son personas muy arraigadas a sus tradiciones antiguas, por lo tanto, el curandero, los tiemperos y los capilleros ejercen la función que antes desempeñaban los sacerdotes, y la hechicería es el centro de sus creencias rituales.

Los otomíes dan gran importancia a los padrinos, considerándolos protectores de la familia. Bien sean padrinos de bautizo, confirmación o matrimonio.

Durante las fiestas:

Las familias se reúnen a celebrar con sus vecinos, practicando el Moshte que consiste en ayudar a la familia anfitriona a organizar un evento, llevando comida, dinero o herramientas de trabajo.