Religión de los otomíes

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Religión de los otomíes
Religión de los otomíes

La religión católica predomina ampliamente entre los pertenecientes a la etnia otomí. Su cristianización empezó con la llegada de los frailes franciscanos y agustinos durante la época colonial.

De esta manera, la mayoría de los asentamientos otomíes, se vive un sincretismo entre tradiciones cristianas y paganas. Celebrando fiestas como la navidad y la semana santa, conmemorando santos propios del pueblo y de la iglesia católica.

Festejan celebraciones propias de los pueblos indígenas mexicanos, rindiendo culto a los muertos en su día, realizando ofrendas a altares llamativamente decorados.

Por otro lado, en las comunidades más aisladas, sus cultos ancestrales continúan siendo vigentes. Así como la creencia en los curanderos, los nahuales y la magia blanca y negra practicada por sus guías espirituales.

Religión ancestral de los otomíes:

Los otomíes rinden culto a las fuerzas de la naturaleza, el sol, la lluvia en las montañas, y sus creencias ancestrales giran alrededor del curanderismo y la brujería.

La religión de los otomíes pone al curandero como una persona capaz de succionar el mal del cuerpo de una persona, curando así las enfermedades del tipo anímicas.

El brujo o nahual, es una persona que tiene la habilidad de cambiar de forma para convertirse en animales, como el guajolote, el cerdo o el perro. Estos seres se alimentan de sangre y pueden bien representar una fuerza positiva como un espíritu demoníaco.

La leyenda del nahual es de amplia distribución en los poblados más aislados de México, generando un verdadero temor entre los habitantes de dichas zonas.

La curación de espiritual de las enfermedades y su raíz causal:

La enfermedad es considerada como la consecuencia de una actitud o una acción de la persona que la padece. Los males relacionados con la maldad, el odio o la envidia, se manifiestan como dolores de cabeza, la espalda o el estómago.

El curandero debe entonces utilizar sus conocimientos de herbolaria, así como rezos especiales para extraer el mal de la víctima. También realizan el gesto de succionar el cuerpo para extraer los malos espíritus del afectado.

Religión de los otomíes
Religión de los otomíes

Otras manifestaciones corporales de la maldad o las maldiciones, son la pérdida de apetito, el letargo y los sueños con animales (que representan a un nahual), y su tratamiento se basa en limpiezas utilizando yema de huevo, hierbas y rezos especiales.

Objetos de culto y adoración:

Los otomíes poseen sus propias capillas familiares, donde se reúnen a rendirle culto a la Santa Cruz y al Señor del Divino Rostro, que representan a las deidades prehispánicas Tláloc y Otonteuctli, dioses del agua y el fuego.

En estas capillas familiares ubicadas en los cerros, los otomíes realizan peregrinaciones además de actos de brujería y curanderismo, así como el culto a los muertos.

Los aquelarres: o grupos que se reúnen para realizar estos actos de brujería, se componen de tiemperos, capilleros y curanderos.

La duración de cada aquelarre es de 4 horas y en ellos se hacen peregrinaciones en las que se presentan ofrendas de hierbas y flores rojas que simbolizan el fuego y la sangre.

La resistencia católica:

Evidentemente la iglesia católica no avala este tipo de cultos, y los sacerdotes hacen todo lo posible por erradicar las prácticas otomíes, sobre todo a partir de los 60’s cuando empezaron a mestizarse los miembros de la etnia con los otros habitantes del lugar.

Religión de los otomíes
Religion
Religión de los otomíes

Estas iglesias donde además los sacerdotes católicos ejercen su profesión, son la principal razón de que se intente erradicar las prácticas de la religión otomí, ya que la iglesia católica desaprueba tanto el curanderismo como la brujería pagana.

Sin embargo, estas prácticas y creencias se resisten a desaparecer.