Origen de los aztecas

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Los Aztecas están rodeados de diversas historias en relación a su origen, algunas con menor o mayor credibilidad, y apoyadas por historiadores. Emigraron con el fin de llegar al valle central para establecerse sobre tierras pantanosas.

 

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¿Qué se conoce del origen de los aztecas?

 

Los Aztecas tuvieron dos leyendas distintas sobre su origen, subrayando ambas que no eran nativos del valle de México.

A los Aztecas les gustaba hablar de sus rudos antepasados y pretendían estar relacionados con los Chichimecas.

Es probable que en un primer estadio hubiesen sido un pueblo agrícola que, adoptó los rasgos de la antigua cultura Tolteca, y en particular sus creencias y prácticas religiosas.

El Valle Central de México, en el que penetran a comienzos del siglo XIII, era un enclave totalmente poblado y con tradiciones antiguas.

Las potencias rectoras fueron los Tepanecas de Atzcapotzalco, en las riberas noroccidentales del Gran Lago; el Estado de Texcoco, el este del lago y de origen tolteca; y la poderosa y culta ciudad de Culhuacán al Sur.

Estos gobernantes aseguraban ser descendientes de los toltecas-chichimecas de Tula y estar emparentados con ellos.

Una profecía tribal había vaticinado a los Aztecas que su gran capital y el futuro centro del mundo se establecerían en una isla pantanosa, donde un águila se posaría en un nopal con una serpiente en el pico.

Tras muchas vicisitudes, donde los Aztecas actuaron como vasallos o como mercenarios en apoyo  de una o de otra potencia del valle, la profecía alcanzó su cumplimiento el año 1325, cuando se asentaron en Tenochtitlán.

Su experiencia militar como mercenarios había proporcionado a los aztecas un conocimiento formidable que pronto aplicaron para subvenir la soberanía de sus antiguos dominadores, los Tepanecas.

Tras su alianza con las ciudades Estado de Texcoco y Tlapocán  formaron La Triple Alianza y pronto consiguieron el dominio supremo sobre todo el valle. Estaba echada la base para la conquista de México.

Expansión imperial de los aztecas

 

A mediados del siglo XVI, los Aztecas habían creado una potencia equivalente a un imperio, empezando con Itzcoatl, continuando luego con Motecuhzoma y Lhuicamina y extendiéndose hasta el reinado del sexto gobernante Axyacatl.

Durante el reinado de este último Tenochtitlan sometió a su vecino inmediato del norte, Tlatelolco. Y así la capital fue una cuidad gemela Tenochtitlán-Tlatelolco.

Una de las instituciones Aztecas menos comprensibles el día de hoy es la denominada «guerra florida», establecida entre Tenochtitlán y los estados rivales de Tlaxcallán, Huexotzinco.

Ese no fue un pacto de paz, sino de hostilidades permanentes, sentenciado a proporcionar un material inagotable de guerreros cautivos para los rituales de sacrificio.

Existen algunas pruebas de que Tlaxcallán era un Estado profundamente debilitado y enconado a causa de ese ciclo perpetuo de violencia, y sus gobernantes y su ejército abrazaron gustosos la causa española cuando Cortés entró en México.

Los ejércitos Aztecas eran muy numerosos y estaban organizados bajo el mando de jefes guerreros o de oficiales que habían conseguido el puesto capturando prisioneros.

Las batallas las libraban con armas formidables, y sobre todo con el temible Macahuatl o espada-maza plana, afilada con hojas de obsidiana empotradas en unas ranuras.

Hasta los españoles sentían terror del arma. El dardo lanzado con atlatl era otra de las armas principales. Los mercenarios de las tribus Otomíes actuaban como arqueros en defensa del Estado Azteca.

Los Estados enemigos conquistados se organizaban como provincias de la Triple Alianza que proporcionaban tributos, bajo el control directo de nutridas guarniciones Aztecas.

 

El origen de los Aztecas se remota a mucho tiempo atrás. Fueron de la nada a construir su propio imperio.

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